Si en algún bar-loft o centro nocturno llego a escuchar algo parecido, no es posibilidad sino certeza que me levantaré a ofrecer mi compañía danzarina a cualquiera que este a mi lado. Y si no quiere, tendré entonces que ser pareja del aire, pero el tango o sus derivaciones no se pueden bailar solo. Sólo si no hay nadie ni nada con quien compartirlo.